De la expectativa a lo inolvidable: Festival M-Jazz. 
Por: Roberto Peraza Rojas

El parque bicentenario de la Ciudad de México fue testigo del debut de un nuevo miembro dentro del panorama de los festivales musicales en el país, el pasado sábado 11 de febrero del 2023: M-jazz.

Planteado como un festival boutique, M-jazz fue pensado desde un inicio como una plataforma de encuentro para la escena del jazz mexicano y las más importantes propuestas del jazz internacional y sus posibles intersecciones sonoras, generando así una propuesta diversa que da cuenta de la importancia del jazz contemporáneo al mismo tiempo que abre sus puertas a todo tipo de público, dejando por un lado la idea de que el jazz es solo para un público selecto.
El trabajo de microfonía fue excepcional durante todo el festival gracias al uso del Spectrum Manager AD600 de la serie Axient Digital de Shure, así como a la presencia de la maleta Music kit pro, que sin duda fue un punto clave para el éxito del festival.

La apertura del M-Jazz corrió a cargo del dueto de bajo y violín “Barrera Limas Duo” conformado por Rubén Limas e Iván Barrera, quienes vieron nacer un importante momento para el jazz en México con las notas sutiles del pizzicato, la inefable presencia de un bajo que abarcaba todo el espacio, y los indefinidos caminos de la improvisación que fluía con los sonidos de “Guadalajara entre las olas”.
Momentos después, se hizo presente el nombre de Juan García Esquivel con la Orquesta Nacional de Jazz, fundada en 2015 por Manuel Huizar y dirigida por el estadounidense Tim Mayer, quien con su dirección complementó de manera extraordinaria las habilidades de los músicos, produciendo un sonido poderoso y encantador.

Directamente de Santa María Tlahuitoltepec, pueblo clave de la región mixe de Oaxaca, llegó la explosión de sonidos con Los Pream, liderados por el trombón de Kunt Vargas, quien, con su energía e inteligencia para acercarse al público, provocó los primeros actos de baile del festival al ritmo de la fusión entre folclore y el jazz más vanguardista.
Hasta este momento el festival transcurría como un buen festival, pero el punto culminante para llevarlo al éxito fue la aparición del camerunés
 
Richard Bona. Las habilidades vocales e instrumentales de Bona fueron realmente impresionantes; no por nada en cuanto se plantó en el escenario el público se aglomeró ante él sin perder un solo segundo de su actuación. Bona ofreció una revisión a su amplia trayectoria, tocando no solo sus éxitos más reconocidos, sino que también piezas clave para simpatizar y participar con los asistentes, que fervientes cantaron los coros de “Quizá, Quizá, Quizá”. No satisfechos con la magistral muestra del talento de Bona, el público gritaba por una pieza más para cerrar el acto. Bona, consciente de lo que es capaz,
interpretó “Alfonsina y el mar” dejando eufóricos a todos sus fanáticos.

Entrada la noche, lo que hizo Robert Glasper no tiene nombre. Acompañado por Justin Tyson en la batería, el formidable Dj Jahi Sundance y el increíble bajista Burniss Travis, Glasper no dejó de ser coreado y elogiado por sus fans mexicanos, quienes bailaron gracias los teclados que hicieron un recorrido por la historia del jazz al ritmo de los beats y el scratching que nos recordaron al hiphop del east coast neoyorkino de los 80s y 90s, homenajeando, en palabras de Glasper, al icónico J-Dilla.

El festival cerró con broche de oro gracias al trio The Comet Is Comming, quienes transitaron entre el techno, el noise, el funk, y el hiphop, oscilando entre el flujo del saxofón y el sonido eléctrico de los sintetizadores, explotando en un enorme y enérgico solo de batería que provocó el choque de palmas de un público hambriento. La música de The Comet Is Comming desafía cualquier categorización, mezclando elementos de vanguardia con sonidos clásicos en una experiencia de sonido que pocas veces se puede repetir. Si duda, uno de los números favoritos.
El festival M-jazz pasó de ser una propuesta que generó curiosidad y expectativa a ser un rotundo éxito y una experiencia inolvidable no solo para los asistentes, sino para la escena del jazz en México. La combinación de músicos excepcionales y una microfonía de la más alta calidad lo convirtió en un evento que será recordado en los años venideros. ¡No podemos esperar a ver que nos depara la próxima edición de M-jazz!

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